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9/09/2026

SICILIA

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SICILIA: UN VIAJE ENTRE VOLCANES, PIZZA Y 39 GRADOS

Sicilia era uno de esos destinos que teníamos ganas de conocer desde hacía tiempo. Historia, pueblos con encanto, playas, volcanes, comida italiana... sobre el papel lo tenía prácticamente todo. Y después de haber hecho el viaje, podemos decir que Sicilia merece muchísimo la pena.

Ahora bien, hay que hacer una advertencia antes de empezar: nosotros elegimos unas fechas que, si hubiéramos sabido lo que nos esperaba, probablemente habríamos cambiado. Viajar a finales de agosto y principios de septiembre nos regaló temperaturas de 38 y 39 grados, y eso condicionó muchísimo el viaje. Hubo momentos en los que hacer turismo era prácticamente un deporte de riesgo. 😂

Aun así, viajamos los tres: nosotros dos, y nuestro hijo Benyi, que a sus trece años ya empieza a tener bastante criterio para decidir qué cosas molan y cuáles no tanto. Y precisamente por eso este viaje lo queremos guardar aquí. No solo para contar qué vimos, sino para que algún día, cuando Benyi sea mayor, pueda volver a leer estas líneas y recordar aquel verano en el que sus padres lo llevaron a Sicilia, nos achicharramos juntos, comimos pizzas increíbles, vimos un volcán, nos bañamos en sitios espectaculares, sufrimos alguna que otra decepción y, sobre todo, lo pasamos muy bien los tres.

Porque un viaje familiar no son solamente los monumentos que visitas. Son también las conversaciones en el coche, las comidas improvisadas, el “¿cuánto falta?”, las decisiones de última hora, el cansancio, las risas y esas pequeñas historias que, con el paso de los años, terminan siendo probablemente lo más importante.

¿POR QUÉ SICILIA?

Sicilia tiene una combinación que nos atraía mucho: historia, naturaleza, mar y gastronomía. Y además tiene algo que nos gusta especialmente cuando viajamos: la posibilidad de recorrerla por nuestra cuenta, alquilar un coche e ir improvisando sobre la marcha.

La isla tiene muchísimo patrimonio, pueblos preciosos y paisajes espectaculares. Pero también tiene una cara menos bonita que conviene conocer antes de ir.

Hay zonas bastante deterioradas, carreteras y aceras que necesitan una buena renovación y, sobre todo, nos encontramos con un problema bastante evidente de basura. En algunos lugares era realmente triste ver acumulados residuos junto a carreteras, pueblos e incluso playas.

Esto no significa que Sicilia no nos haya gustado. Todo lo contrario. Pero precisamente porque este blog intenta contar nuestras experiencias como son, creemos que hay que decirlo.

Sicilia nos ha gustado y volveríamos. Pero volveríamos con menos calor y, probablemente, en otra época del año.

CUÁNDO IR

Después de nuestra experiencia, esta parte la tenemos bastante clara.

Finales de agosto y principios de septiembre: muchísimo calor.

Nos encontramos con temperaturas cercanas a los 38-39 grados, y aunque evidentemente se puede viajar, hay que adaptar completamente el ritmo. Bien es cierto que el precio de los vuelos fue muy muy pero que muy competitivo je je.

Salir a las dos de la tarde a visitar una ciudad histórica no es exactamente el mejor plan. En algunos momentos simplemente había que refugiarse, descansar, buscar una piscina o meterse en el agua.

Nosotros intentábamos hacer las visitas por la mañana o al final de la tarde y dejar las horas centrales para descansar.

Y eso nos permitió disfrutar bastante más.

AEROPUERTO, COCHE Y TRANSPORTE

Llegamos al aeropuerto de Palermo por la noche y allí recogimos nuestro coche de alquiler.

Y aquí tenemos que dejar constancia de un dato fundamental para la posteridad:

Nuestro coche era un Peugeot 2008. La empresa LOCALIA, oye super recomendable, un poco más subida de precio pero muy muy bien.

Durante varios días fue nuestra segunda casa. Y teniendo en cuenta las carreteras, los desplazamientos y las temperaturas, tener coche nos dio muchísima libertad.

Sicilia se disfruta mucho teniendo la posibilidad de moverse por cuenta propia. Puedes decidir cuándo marcharte, parar donde quieras, cambiar los planes y buscar playas o pueblos sin depender de horarios.

Eso sí, conducir por Sicilia requiere cierta adaptación. No todo funciona exactamente como en España y hay momentos en los que conviene respirar profundamente, mirar hacia delante y pensar: “Bueno... parece que aquí las normas son un poco más orientativas”. 😂

COMIDA Y PRECIOS

Si hay algo que Sicilia nos ha confirmado es que en Italia se come muy bien.

Pizza, pasta, pescado, marisco... y prácticamente en cualquier sitio encuentras algo que merece la pena.

Y aunque tuvimos restaurantes mejores y peores, hubo un momento en el que todos coincidimos:

las pizzas que comimos en Cefalù estaban entre las mejores que habíamos probado.

Benyi, fiel a sus principios, pidió una Margherita. Nosotros probamos una carbonara. Y ahí empezó oficialmente nuestra relación de amor con la gastronomía siciliana.

También comimos pescado, marisco y, por supuesto, pasta. Incluso hubo un día en Palermo en el que, después de tantos restaurantes y tanto calor, decidimos que lo mejor era comprar comida y cocinar nosotros mismos en el apartamento.

Porque también forma parte de viajar.

SANIDAD Y SEGURIDAD

En general nos hemos sentido seguros durante todo el viaje.

Como siempre, viajando en coche hay que tener algo de cuidado con la conducción y, especialmente en las ciudades, con dónde se deja el vehículo.

Pero nuestro problema principal en este viaje no fue la seguridad.

Fue el calor.

SOCIEDAD Y GENTE

La gente nos pareció, en general, amable y agradable.

No tuvimos problemas importantes y nuestra sensación fue buena.

Sicilia tiene ese carácter mediterráneo que hace que muchas veces las cosas se tomen con un ritmo diferente al nuestro. Hay cierta improvisación, cierta tranquilidad. Pero tampoco detectamos aquello que mucha gente señala de que todo es lento, poco profesional, etc...en general todo nos pareció muy bien. Como siempre viajando se superan los estereotipos.

A nosotros, en general, nos gusta.

ALOJAMIENTO

En la primera parte del viaje estuvimos alojados en Lascari, cerca de Cefalù.

Después nos trasladamos a Calatabiano, donde estuvimos varios días. Allí nos recibió Elio, la persona encargada del alojamiento, que fue muy amable y nos enseñó el apartamento, que estaba bastante bien.

Calatabiano como pueblo nos sorprendió. No vamos a decir que sea el pueblo más bonito de Sicilia porque estaríamos mintiendo. Tiene un punto bastante decadente y hay zonas que parecen necesitar una buena puesta a punto.

Pero tenía algo que nos encantó descubrir:

restaurantes alucinantes.

Y eso, en Sicilia, siempre es un punto a favor.

La última noche volvimos a Palermo y aquí la cosa cambió bastante. El alojamiento era bastante más flojo y, para rematar, aparecieron incluso algunas cucarachas.

No todo podía ser perfecto. En general, los alojamientos en Italia ya se sabe que están un peldaño por debajo de los de España, pero en general bien.

NUESTRO VIAJE RUTA



DÍA 1 – 27 DE AGOSTO
MADRID – PALERMO – LASCARI

Llegamos a Palermo sobre las ocho de la tarde y recogimos nuestro Peugeot 2008.

Ya era de noche, pero todavía hacía muchísimo calor. De ese calor que notas nada más bajar del avión y que te hace pensar que quizá la idea de viajar en pleno verano no ha sido tan buena como parecía en Madrid.

Cogimos el coche, teníamos hora y media por delante, nos dirigimos hacia Lascari, donde teníamos nuestro alojamiento. Está cerca de Cefalú pero no tienes que empeñar un riñón. 

Llegamos bastante cansados. Así que esa noche no nos complicamos demasiado. Habíamos llevado unos bocadillos desde Madrid y esa fue nuestra primera cena siciliana.

Nada de pasta, ni pizza, ni pescado.

Bocadillo español en Sicilia.

Pero también eso forma parte de los viajes.

Desde el alojamiento escuchábamos música de un bar cercano. Había una banda tocando en directo y bastante ambiente. Sicilia estaba despierta, pero nosotros no teníamos demasiadas ganas de fiesta.

Así que nos fuimos a dormir.

El viaje acababa de empezar.

DÍA 2 – 28 DE AGOSTO

PLAYA, CALOR Y CEFALÙ

Por la mañana fuimos a una playa cercana. No era la playa principal de Cefalù, sino una de los alrededores.

Era una playa bastante pedregosa, pero el agua estaba muy bien, así que nos bañamos y pasamos allí buena parte de la mañana.

Comimos en un chiringuito y disfrutamos del Mediterráneo. De momento, todo perfecto.

Hasta que llegó la tarde.

38-39 grados.

Aquello no era calor. Aquello era una amenaza.

Volvimos al alojamiento y decidimos hacer lo más inteligente: descansar y esperar a que el sol bajara.

Por la noche nos fuimos a Cefalù.

Y aquí sí que empezamos a enamorarnos un poco de Sicilia.

Cefalù de noche nos encantó. El centro histórico estaba lleno de vida, restaurantes, gente paseando y terrazas. Las calles tenían muchísimo encanto y, aunque seguía haciendo un calor tremendo, la ciudad tenía un ambiente precioso.


Si bien no deja de ser una ciudad muy turística, desde luego la historia de este lugar no puede dejar de verse.



Paseamos los tres sin demasiada prisa y terminamos cenando en un restaurante de pizzas que encontramos por internet.







Y aquí llegó uno de esos momentos que probablemente recordaremos durante muchos años.

Las pizzas estaban espectaculares.

Benyi pidió una Margherita y nosotros una carbonara. Y los tres coincidimos en que, hasta ese momento, eran probablemente las mejores pizzas que habíamos comido.

Cefalù nos había ganado.

Y aquella noche, paseando por sus calles después de cenar, pensamos que el viaje prometía.





DÍA 3 – 29 DE AGOSTO

LASCARI – CALATABIANO

Segunda etapa del viaje.

Cogimos el Peugeot 2008 y nos dirigimos hacia Calatabiano, cerca de Taormina.

Allí nos recibió Elio, que fue muy amable y nos enseñó el apartamento. Pero que majetones son los Sicilianos -la verdad- nosotros desde luego cuando viajamos a Italia nos sentimos como en casas, se parecen un montón a nosotros.  La mayor anécdota fue que el propietario le preguntaba a Carmen si tenía pensado cocinar mientras que a mí me saco una cerveza fría, ja ja pero sin perjuicios es una costumbre cultural y nos pareció todo muy natural. En cambio a Benyi, le comentó que no le daba un refresco porque tenía azucar y seguro que se lo bebía.  

El pueblo nos sorprendió. No precisamente por su belleza. Tiene ese aspecto de pueblo italiano y sobre todo muy siciliano, algo decadente, con edificios y calles que parecen haber visto tiempos mejores.

Pero también descubrimos rápidamente que en Sicilia nunca hay que juzgar un sitio solamente por lo que ves a primera vista.






Porque aquel pequeño pueblo escondía restaurantes realmente buenos. Por la noche salimos a cenar a un pueblo situado en la montaña.



Ese día, sin embargo, el calor mandaba.

Después del viaje decidimos descansar y por la tarde bajamos a la piscina de la urbanización. Un plan bastante más sensato que intentar hacer turismo a 39 grados.

La cena estuvo más o menos bien. Tomamos pizza y un plato de marisco que estaba correcto, pero lo más llamativo seguía siendo el calor.



Parecía que Sicilia había decidido acompañarnos con una manta térmica durante todo el viaje.

DÍA 4 – 30 DE AGOSTO

EL ETNA

Este día teníamos una de las visitas que más ganas teníamos de hacer.

El Etna.

Y el volcán no decepcionó. Resulta necesario señalar que días antes el volcán entró en erupción, e incluso el aeropuerto de Catania fue cerrado varios días, así que ya antes del viaje no sabíamos si podríamos si quiera acercarnos.

Subimos hasta la zona del Rifugio Sapienza y cogimos el teleférico. Desde allí hicimos una pequeña ruta a pie para conocer el entorno.

El paisaje es impresionante.



Es de esos sitios donde uno se da cuenta de que la naturaleza juega en otra liga. Todo cambia: el color del terreno, las piedras volcánicas, el paisaje... y de repente estás caminando por las laderas de uno de los volcanes más conocidos de Europa.


Bien es cierto que nos dio la sensación de que está demasiado turisteado, en la base, no solo está el teleférico, sino como 10 tiendas de souvenirs, restaurantes, excursiones en 4x4 en fin lo quieras. Pero bueno, ya hace tiempo que venimos notando que encontrar algo genuino es misión imposible ja ja.

Después bajamos y comimos en uno de los puestos de la zona.

Y volvimos a encontrarnos con nuestro viejo enemigo:

el calor.

Visto lo visto, por la tarde bajamos hacia la costa y nos fuimos a una playa cerca de Taormina, por la zona de Giardini Naxos.

Después de una mañana en el volcán, un baño en el mar era exactamente lo que necesitábamos.


Volvimos al apartamento y aquella noche decidimos cenar allí.

No hacía falta más.

Habíamos tenido volcán, playa y bastante calor para llenar un día entero.

DÍA 5 – 31 DE AGOSTO

GOLE DELL'ALCANTARA Y TAORMINA DE NOCHE

Por la mañana nos fuimos a las Gole dell'Alcantara.

Y aquí tenemos que reconocer que el sitio nos impresionó.

Es un paisaje muy bruto, muy natural, con las paredes de roca volcánica y el río atravesando el desfiladero. Bajamos hasta el agua y nos bañamos. El agua está helada eso sí.

El entorno es precioso.

Ahora viene la parte menos bonita.

Había bastante basura.

Y es una pena, porque un lugar natural tan espectacular pierde muchísimo cuando encuentras residuos por allí. Nuevamente los problemas con la basura en sicilia se dejan ver.

Para bajar hay unas escaleras y el acceso cuesta unos dos euros. También existe la posibilidad de utilizar un ascensor, aunque nosotros decidimos bajar y subir andando.

Y sinceramente, tampoco es para tanto.

Después comimos en un bar que está justo al lado y volvimos al apartamento.

Otra vez a descansar.

Porque con aquel calor, cualquier actividad parecía el doble de cansada.

Por la tarde-noche nos fuimos a Taormina.





Taormina nos gustó mucho. Es muy turístico como Cefalú pero bien se merece una visita, aparcamos en el parking Catania - a la entrada- porque meterte con el coche puede ser una locura, además es un pueble sobre una montaña por lo que si aparcas en la zona pegada a la costa tienes que subir y bajar un montón de escaleras, que con el calor tela.

Por cierto, otra anécdota de este viaje -triste- es la cantidad de incensios graves que había por toda la zona, el cielo estaba lleno de humo y los aviones no paraban de hacer viajes para intentar extinguirlo.

Paseamos por sus calles y tuvimos la suerte de encontrar abierto por la noche el Teatro Griego, en una apertura nocturna excepcional.

Verlo iluminado, con las vistas desde allí y Taormina al fondo, fue uno de los momentos más especiales del viaje.




Y como en todo buen viaje, cuando parecía que la noche no podía tener más historia, apareció una anécdota.

Nos cruzamos con Jake Paul, un conocido influencer, y ocurrió una de esas situaciones absurdas que probablemente dentro de unos años nos hará más gracia todavía. Intentamos hacerle un gesto para pedirle una foto y su guardaespaldas nos echó una mirada que dejaba bastante claro que aquella no parecía la mejor idea del mundo.

Así que decidimos que una cosa era hacer turismo y otra muy diferente intentar convertirnos en paparazzi.

Seguimos paseando por Taormina, disfrutamos del ambiente y finalmente acabamos comiendo algo rápido antes de regresar al apartamento.




Otro día completo.

DÍA 6 – 1 DE SEPTIEMBRE

GIARDINI NAXOS, ISOLA BELLA Y HUGO EXPERIENCE

Este fue uno de los días más divertidos del viaje.

Nos fuimos hacia Giardini Naxos y teníamos reservada una excursión en barco con HUGO Experience.

Y aquí sí que podemos recomendarla.

El barco nos llevó por la costa en dirección a Isola Bella y pasamos parte del día disfrutando del mar.




Paramos para bañarnos, vimos cuevas y rincones de la costa desde el agua y disfrutamos de ese tipo de día en el que realmente no tienes que pensar demasiado en nada.

Solo barco, mar, sol y los tres juntos.

También estuvimos en la zona de Isola Bella y comimos allí unas pizzas.

Fue uno de esos días en los que Benyi probablemente estaba bastante más contento que cuando le llevábamos a ver iglesias, monumentos o ruinas. 😂

Y no le podemos culpar.

Después volvimos a Calatabiano.

Por la noche fuimos a una pizzería del propio pueblo donde estábamos alojados y cenamos allí.




Con aquello terminábamos nuestra segunda etapa del viaje.

Y, mirando atrás, probablemente fue la parte que más disfrutamos.

DÍA 7 – 2 DE SEPTIEMBRE

CALATABIANO – PALERMO

Tocaba volver hacia Palermo.

Llegamos a la ciudad sobre las dos y pico de la tarde y entramos en el alojamiento.

Aquí tuvimos una pequeña decepción.

El apartamento era bastante más cutre de lo que esperábamos y, para rematar, vimos incluso alguna cucaracha.

Pero tampoco íbamos a dejar que eso nos arruinara el día.

Con el calor que hacía, decidimos descansar.

Y aquel día ocurrió algo que no habíamos hecho prácticamente durante todo el viaje:

cocinamos. Preparamos pasta en el apartamento, en una de las primeras comidas algo más elaboradas que hacíamos nosotros durante el viaje.

Después salimos a conocer Palermo.

Utilizamos el autobús (el 309) y nos movimos por la ciudad para intentar aprovechar la tarde.

Vimos la zona del Palacio Real por fuera, la Catedral, la zona de Quattro Canti y fuimos bajando hasta llegar a la costa.





Tomamos una cerveza y seguimos recorriendo la ciudad.

Pero tenemos que ser sinceros:

Palermo no nos gustó demasiado.

Quizá influyó muchísimo el calor. Probablemente demasiado. Una ciudad que ya de por sí es intensa se hace todavía más difícil cuando estás caminando a casi 40 grados. Pero sinceramente, pensamos que en otras condiciones tiene que ser una ciudad que bien vale la pena. Quizás tampoco fué una buena idea dejarla para el final del viaje, ahora parece más razonable que hubiésemos empezado por la parte más caótica del viaje e ir relajando en los próximos destinos.

Volvimos al apartamento y decidimos que aquella noche no teníamos ganas de salir a cenar.

Un poco de embutido, algo rápido y a dormir.

DÍA 8 – 3 DE SEPTIEMBRE

TERRASINI, SFERRACAVALLO Y VUELTA A MADRID

Y llegó el último día. Empezaos el día comiendo uno deliciosos bollos de una panadería que estaba junto al apartamento por cortesía de nuestra casera. Una cosa curiosa es que en sicilia todos los alojamientos te incluían un desayuno que siempre te dejaban, unos bollos, un poco de nutela, está bien. !que bien se come aquí! y barato. Justo hace un año estuvimos en Escocia y claro la diferencia de precio y calidad de la comida es tán grande que cuesta creerlo.

 La idea inicial era aprovechar Palermo, pero después de los días anteriores teníamos bastante claro que necesitábamos escapar del calor y de la ciudad.

Así que cogimos el coche y nos fuimos hacia la zona del aeropuerto. Está claro que estás en un isla y que tienes mil sitios donde acudir a pasar el día en la playa, no suelen ser de arena fina pero si de aguas trasparentes.

Visitamos Terrasini y Sferracavallo.

Paseamos, vimos la costa y nos acercamos a alguna de sus zonas de playa.




En Sferracavallo paramos a comer en un chiringuito de un pueblo de pescadores.

La situación tenía todo para ser perfecta.

Un lugar junto al mar, comida, ambiente...

Pero otra vez el calor. Y es que en Sicilia, no es muy habitual encontrar locales climatizados, son pocos y eso que el calor es muy superior a España, así que sentarte a comer junto al mar con 40 grados en la sombra, no te genera ningún alivio.

Era tan intenso que incluso comer se hacía difícil. Había momentos en los que lo único que queríamos era encontrar un sitio con aire acondicionado.


Y finalmente lo encontramos.

Acabamos pasando parte del tiempo en un centro comercial con aire acondicionado, que en aquel momento nos pareció uno de los mejores inventos de la humanidad.

No necesitábamos tiendas.

No necesitábamos restaurantes.

Necesitábamos aire acondicionado.

Después nos dirigimos al aeropuerto, devolvimos nuestro Peugeot 2008 y cogimos el avión de regreso a Madrid.

Y así terminó nuestra aventura siciliana.


NUESTRA CONCLUSIÓN

Sicilia nos ha gustado.

Y mucho.

Es una isla con una historia enorme, unos paisajes espectaculares y una gastronomía que justifica por sí sola varios viajes. Tiene playas, volcanes, pueblos preciosos y ciudades llenas de historia.

También tiene una parte menos amable: infraestructuras deterioradas, basura en demasiados lugares y una cierta sensación de abandono en algunas zonas.

Pero si tuviéramos que elegir una sola cosa que condicionó nuestro viaje, sería el calor.

Nos equivocamos con las fechas.

Viajar con 38-39 grados cambia completamente la forma de disfrutar de un destino. Algunas visitas las hicimos a horas diferentes de las que habríamos elegido, hubo tardes enteras de descanso obligado y en algunos momentos simplemente buscábamos sombra, agua o aire acondicionado.

Por eso, si volviéramos —y creemos que volveremos— intentaríamos hacerlo en una época con temperaturas más suaves.

Porque Sicilia tiene muchísimo que ofrecer.

Y nos quedamos con los momentos buenos: Cefalù de noche, aquellas pizzas, el Etna, las Gole dell'Alcantara, Taormina iluminada, el teatro griego, el día de barco con HUGO Experience, los baños en el mar, las cenas improvisadas, las conversaciones en el coche y las risas de los tres.

Y también con los malos.

El calor insoportable, la basura, el alojamiento de Palermo, las cucarachas, el cansancio..

Porque dentro de unos años seguramente no recordaremos exactamente qué día vimos cada monumento.

Pero sí recordaremos que estábamos los tres en Sicilia, que hacía un calor de narices, que Benyi se comía sus pizzas, que nosotros intentábamos organizar el viaje sin morir derretidos y que, a pesar de todo, fuimos felices durante unos días recorriendo juntos una isla maravillosa.

Y quizá ese sea, al final, el verdadero objetivo de Viajaramundi.

No solo contar dónde estuvimos.

Contar cómo lo vivimos.

Y dejar aquí un pequeño trozo de nuestra historia para que, cuando Benyi sea mayor, pueda volver a leerlo y decir:

“Anda... qué bien lo pasábamos los tres.” ❤️







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